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Plantas de mi vida

Calabaza

Si pensamos en cultivar un huerto en el exterior de nuestro hogar, o introducir nuevas variedades en éste, hemos de pensar en la familia de las cucurbitáceas. Ésta engloba hortalizas como el pepino o el melón, así como el calabacín o la cucurbita maxima que no es otra que la calabaza grande. El cultivo de éste último fruto cumplirá una doble función: por un lado lo utilizaremos en la cocina en múltiples recetas y, por otro, producirá un gran efecto decorativo en el jardín.

El origen de la calabaza se sitúa en diferentes partes del mundo. Su cultivo era habitual en México, donde formaba parte de la dieta de la civilización maya, así como de la China o India; su uso se extendía incluso a la fabricación de objetos del hogar como cucharas o de instrumentos musicales.

La calabaza grande, de piel gruesa y color anaranjado, adquiere un tamaño considerable, llegando a batir verdaderos récords de tamaño y peso.

Cultivo espaciado
Lo primero que hemos de tener en cuenta a la hora del cultivo es que necesita un espacio amplio para desarrollarse, por lo que en el huerto situado en un jardín, posiblemente pequeño, no plantaremos más de dos o tres ejemplares, con un espacio mínimo de uno o dos metros entre ellos.

A principios de la primavera realizaremos el cultivo de las semillas, tres o cuatro en cada orificio. Esto nos permitirá que cuando las plantas comiencen su desarrollo podamos elegir la mejor de cada ubicación y eliminar las demás. El terreno más adecuado, en un lugar soleado y protegido del viento, ha de tener un buen drenaje.

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