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Plantas de mi vida

La hosta

La popularidad de la hosta ha crecido muchísimo en los últimos años. Se debe a varias razones. En primer lugar al aspecto de la planta, ya que la hosta no sólo es preciosa cuando florece con sus largos tallos y sus pequeños cálices que van del blanco al lila o incluso al púrpura, también sus grandes hojas acorazonadas tienen un atractivo fuera de lo normal. Además es una planta muy fácil: prospera en casi todos los sitios y es una excelente cobertora de suelos.

La hosta soporta bien el sol, pero donde mejor está es en un lugar con suficiente sombra. Incluso los lugares más oscuros del jardín pueden alegrarse con estos ejemplares. También les gusta estar a la orilla del agua o en una maceta en el balcón o patio.

La planta no requiere apenas cuidados. Lo único que pide es suficiente agua y un poco de compost de vez en cuando. Es fácil de reproducir dividiendo las matas, pero no es necesario (aunque algunos opinan que le favorece desenterrarla, dividirla y plantarla de nuevo cada cuatro años).

Las hostas son, por desgracia, también muy atractivas para babosas hambrientas, pero éstas desaparecen fácilmente cuando, alrededor del ejemplar, se incorpora una capita de guijarros puntiagudos, cáscaras de huevo o ramitas de pino. Y si insistes en condenar a estas vándalas a la pena de muerte, entonces siempre se puede recurrir al tradicional platito con cerveza. También puedes animar a mirlos y erizos a visitar tu jardín: así disfrutarán ellos de las babosas.

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