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Plantas de mi vida

La drácena

En los últimos tiempos las drácenas han invadido nuestros hogares. El cambio en las tendencias decorativas hacia un estilo minimalista, ha ido parejo a la introducción de nuevas plantas de interior, variedades de un follaje más arquitectónico y menos floración. Entre ellas, muy apreciadas, están las drácenas. Se trata de especies muy resistentes y con gran capacidad de adaptación, que comprenden más de 40 especies.

Por lo general suelen cultivarse en el interior, pero en algunas zonas de climas cálidos se encuentran perfectamente en jardines de exterior, llegando a soportar temperaturas moderadamente bajas, aunque no menos de 10º C; tenemos que entender que se trata de plantas tropicales provenientes de África y Asia.

Parientes de cordylines y yucas
Las drácenas pertenecen a la familia de las agaváceas, al igual que cordylines y yucas. Drácenas y cordylines son a veces harto difíciles de diferenciar, y muchos expertos recurren al exámen de raíces para diferenciarlos.

Las tres especies tienen una fisonomía común: hojas en forma de roseta nacidas de un tallo. Las más cercanas a éste, se secan y mueren, formando así el tronco redondeado. Esta manera de crecimiento, da lugar en muchos casos a ejemplares arbóreos, aunque normalmente, se quedan en tamaños arbustivos.

Condiciones propicias
No son demasiado arduos sus cuidados, pero sí debemos tener en cuenta algunos pequeños detalles:

  • En verano necesitará riego cada semana, no así en invierno, en el que reduciremos la periodicidad. No obstante, es importante que la tierra no se seque por completo antes del siguiente riego.
  • Deben gozar de abundante luz todo el año.
  • La temperatura ideal es de 20 a 25º C, y nunca menos de 10º C.
  • El abonado debemos hacerlo a partir de la primavera (abril), hasta mediados de verano, (agosto) cada 15 días.
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