Se muestran los artículos pertenecientes a Junio de 2007.
06/06/2007
Cultivo de la Aurinia Sinuata
La Aurinia, conocida con el nombre latino de Aurinia sinuata o Alyssum saxatile, es un arbusto crucífero mediano de la familia de las Brassicaceae que suele crecer como máximo hasta los 50 cm. Su mayor cualidad es la generosidad en la floración. Es ideal para pequeñas jardineras, ya que suelen crecer numerosamente y en corimbos muy apretados, dando un aspecto de cestillo. Es por ese motivo por el que se le conoce comúnmente como Canastillo, Cestillo de Oro o Alisón.
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Leñosa en la base, la Aurinia posee tallos de vellos estrellados muy vivaces que le permiten adaptarse y crecer tanto en macetas y taludes como en lugares menos frecuentes: jardineras colgantes y rocallas de estilo japonés. La única premisa que nos exige esta planta es el sol; cuanta más exposición le concedamos, más fuerte será su crecimiento, atendiéndola especialmente en zonas muy frías. Si no se usan protecciones cuando llegue el invierno, corremos el riesgo de que el clima termine con la vida de nuestra planta.
En cuanto a las hojas, te sorprenderá su textura aterciopelada y el color grisáceo, y no verde. Podemos encontrar una amplia gama de ellas, desde las estrechamente obovadas u oblanceoladas a las sinuado-dentadas, aunque las más frecuentes son las lanceoladas-lineares, muy numerosas y de tacto carnoso. Al encontrarse esparcidas en gran número por toda la mata, es necesario recortarlas tras la floración. Sin duda lo agradeceréis ambos, pues ella crecerá con más fuerza y tú podrás darle la forma que prefieras.
La Aurinia tiene dos épocas de floración. Aunque su primera etapa de crecimiento comienza en abril, puede hacerlo también un poco más tarde; en los meses de junio y julio suele experimentar una segunda floración, si bien ésta será menos acentuada que la primera. Te maravillará ver la cascada de flores que es capaz de ofrecer, todas amarillas, con sus pequeños pétalos escotados y apretados de 5 a 8 mm.
Aunque es una planta resistente a la sequía, en casa la regaremos frecuentemente pero nunca encharcando. En cuanto al suelo, no hay que prestarle muchas atenciones. El Alisón se adapta con facilidad tanto a terrenos cultivados como pedregosos o rocosos, aunque la verás crecer mejor en lugares yesosos, calcáreos y cerros calizos en los que haya también arena.
08/06/2007
Posibles enfermedades de la Aurinia
A simple vista, la Aurinia transmite una sensación de fragilidad. Además de su aspecto, este arbusto requiere de muchos cuidados para evitar posibles enfermedades, como hernias, podredumbres, polillas, plagas, orugas o virosis. No te preocupes; a continuación te mostramos cómo combatir estas adversidades para que asegures un crecimiento óptimo de tu planta.
Hongo Plasmodiophora: es el causante de las hernias y tumores en la raíz y base de las plantas en la mayoría de las crucíferas. Crea abultamientos y agallas que, si no se actúa contra ellos, la harán languidecer hasta pudrirla. Si la planta es pequeña, lo mejor es reemplazarla; si no, deberemos desinfectar el suelo con fungicidas lo antes posible.
Podredumbre: provocados por los hongos Rhizoctonia solani y Fusarium roseumes, la podredumbre es una patología que afecta al cuello y raíz, degradándola y tornándola en un color oscuro. El remedio será similar al anterior, escogiendo un producto específico contra este tipo de plaga.
Orugas de la col: conocidas también como Pieris Brassicae, es un depredador de follaje que podrás detectar al ver agujeros en las hojas. Para proteger tu planta de esta plaga, tendrás que hacerlo a mano, recogiendo a mediados de primavera los ejemplares y sus huevos depositados en el envés de las hojas. Si no acabas con ellas, busca algún insecticida que contenga alguna de estas materias: Triclorfon, Etofenprox, Piretrinas o Bacillus thuriengiensis.
Nematodos: también conocidos como gusanos redondos debido a su forma, son animales microscópicos (de entre 0,2 y 0,4 mm.) dotados de un pequeño aguijón con el que penetran en las células de las plantas para absorber su contenido. Estos ataques provocan quistes y abultamientos que dificultan la circulación de la savia, debilitando paulatinamente la planta. Los nemátodos de raíz atacan a la mayor parte de plantas.
Es difícil descubrirlos, ya que hay que ver las raíces. Es mejor prevenirlos desinfectando el suelo, ya que una vez contagiado el arbusto, es muy difícil su eliminación. Si la planta es de una maceta, se recomienda quemarla con su propia maceta y tierra. Si el caso se da en jardines, productos como hidrocarburos halogenados, isotiocinatos, organofosfatos y carbamatos. Sin embargo, resulta imposible la erradicación para el jardinero aficionado, así que, si se nos da el caso, lo mejor es retirar el mal cuanto antes y reponer el hueco con plantas sanas.
Polilla minadora: son microlepidópteros de un tamaño máximo de 15 mm, capaces de colocar hasta un máximo de 100 huevos por cada una. Este tipo de parásito es un insaciable devorador de hojas que comienza por el limbo de las más externas, progresando hacia el interior del crucífero, lugar donde volverá convertirse en crisálida.
Redacción/Facilisimo.com
12/06/2007
Calabaza
Si pensamos en cultivar un huerto en el exterior de nuestro hogar, o introducir nuevas variedades en éste, hemos de pensar en la familia de las cucurbitáceas. Ésta engloba hortalizas como el pepino o el melón, así como el calabacín o la cucurbita maxima que no es otra que la calabaza grande. El cultivo de éste último fruto cumplirá una doble función: por un lado lo utilizaremos en la cocina en múltiples recetas y, por otro, producirá un gran efecto decorativo en el jardín.
El origen de la calabaza se sitúa en diferentes partes del mundo. Su cultivo era habitual en México, donde formaba parte de la dieta de la civilización maya, así como de la China o India; su uso se extendía incluso a la fabricación de objetos del hogar como cucharas o de instrumentos musicales.
La calabaza grande, de piel gruesa y color anaranjado, adquiere un tamaño considerable, llegando a batir verdaderos récords de tamaño y peso.
Cultivo espaciado
Lo primero que hemos de tener en cuenta a la hora del cultivo es que necesita un espacio amplio para desarrollarse, por lo que en el huerto situado en un jardín, posiblemente pequeño, no plantaremos más de dos o tres ejemplares, con un espacio mínimo de uno o dos metros entre ellos.
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A principios de la primavera realizaremos el cultivo de las semillas, tres o cuatro en cada orificio. Esto nos permitirá que cuando las plantas comiencen su desarrollo podamos elegir la mejor de cada ubicación y eliminar las demás. El terreno más adecuado, en un lugar soleado y protegido del viento, ha de tener un buen drenaje.
14/06/2007
Cuidados y enfermedades de la calabaza
Los cuidados más sencillos
El riego es importante para el correcto crecimiento de nuestra hortaliza; sin embargo, es preferible regar alrededor del vegetal o por goteo, ya que el agua directa sobre el vegetal o el fruto produciría podredumbre. Aunque la calabaza no es excesivamente exigente en nutrientes, la cultivaremos en un terreno fértil y añadiremos abono natural para su desarrollo óptimo.
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La recolección tiene lugar durante el otoño, cuando el fruto ha madurado, ha alcanzado su tamaño máximo y la piel está completamente endurecida. Es importante retirarlo de la planta antes de que comiencen las primeras heladas; lo conservaremos en el interior en un lugar fresco.
Combate las enfermedades y plagas
Uno de los hongos que suele padecer la calabacera es el oidio, que hará que las hojas se marchiten; para evitarlo aplicaremos fungicidas específicos. El mildíu es otra enfermedad bastante común; lo evitaremos garantizando la buena ventilación del vegetal.
En cuanto a las plagas que aparecerán destacan el pulgón negro, que combatiremos con agua jabonosa, y la araña roja, que seca las hojas y que eliminaremos mediante un acaricida. Asimismo, no olvidaremos eliminar regularmente la maleza, que resta nutrientes a la planta y que entorpece la prevención contra las enfermedades.
18/06/2007
La drácena
En los últimos tiempos las drácenas han invadido nuestros hogares. El cambio en las tendencias decorativas hacia un estilo minimalista, ha ido parejo a la introducción de nuevas plantas de interior, variedades de un follaje más arquitectónico y menos floración. Entre ellas, muy apreciadas, están las drácenas. Se trata de especies muy resistentes y con gran capacidad de adaptación, que comprenden más de 40 especies.
Por lo general suelen cultivarse en el interior, pero en algunas zonas de climas cálidos se encuentran perfectamente en jardines de exterior, llegando a soportar temperaturas moderadamente bajas, aunque no menos de 10º C; tenemos que entender que se trata de plantas tropicales provenientes de África y Asia.
Parientes de cordylines y yucas
Las drácenas pertenecen a la familia de las agaváceas, al igual que cordylines y yucas. Drácenas y cordylines son a veces harto difíciles de diferenciar, y muchos expertos recurren al exámen de raíces para diferenciarlos.
Las tres especies tienen una fisonomía común: hojas en forma de roseta nacidas de un tallo. Las más cercanas a éste, se secan y mueren, formando así el tronco redondeado. Esta manera de crecimiento, da lugar en muchos casos a ejemplares arbóreos, aunque normalmente, se quedan en tamaños arbustivos.
Condiciones propicias
No son demasiado arduos sus cuidados, pero sí debemos tener en cuenta algunos pequeños detalles:
- En verano necesitará riego cada semana, no así en invierno, en el que reduciremos la periodicidad. No obstante, es importante que la tierra no se seque por completo antes del siguiente riego.
- Deben gozar de abundante luz todo el año.
- La temperatura ideal es de 20 a 25º C, y nunca menos de 10º C.
- El abonado debemos hacerlo a partir de la primavera (abril), hasta mediados de verano, (agosto) cada 15 días.
20/06/2007
Problemas y cultivo de la drácena
Posibles problemas
Suelen presentar pocos si mantenemos unos cuidados mínimos. Uno de los más frecuentes es que las hojas comiencen a amarillear. Esto significa que estamos regando demasiado o que dispone de escasa luminosidad. Debemos reducir el riego y trasladarla a un lugar en el que disponga de más luz.
Las plagas más comunes de una drácena son la araña roja y la cochinilla. Si nuestra drácena se ve afectada por la arañaroja ,debemos fumigar con un producto especial para este insecto. En el caso de la cochinilla, un remedio muy útil es limpiar sus hojas con un algodón impregnado en alcohol, eliminando los posibles habitantes.
Multiplicación
Es muy fácil obtener nuevos ejemplares a partir de esquejes del tronco o los tallos, éstos deben tener de 8 a 10 cm. de longitud. Aplicaremos hormonas de enraizamiento en la parte que quedará enterrada en la tierra, cuya composición será de arena y turba a partes iguales. Regaremos y cubriremos con un plástico transparente que retendrá la humedad, colocándolo en un lugar luminoso pero a la sombra.
Las estrellas de la familia
De todas las especies de drácenas que se comercializan las más famosas son: la drácena fragans massangeana, o tronco del brasil, y la drácena marginata bicolor. No es extraño que pueblen viveros y floristerías y menos aún contemplarlas en oficinas y todo tipo de hogares.
- La drácena fragans massangeana es muy agradecida en su cultivo en interior, y habitará sin problemas, tanto en verano como en invierno, en ambientes secos, pues es muy adaptable a ellos. Con respecto a los cuidados, seguiremos las directrices marcadas para la generalidad de su especie. Existen variedades de hojas jaspeadas que suelen ser más delicadas, las cuales no debemos exponer a temperaturas por debajo de los 12º C.
- La especie marginata, o drago de Madagascar, presenta en el borde de sus hojas un tono rojizo, es la llamada bicolor. Sin embargo, existe otra variedad aún más vistosa, denominada tricolor, cuyos bordes poseen, junto al rojo, una franja amarilla que le da un toque aún más exótico.
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Si aún no disfrutas de una, resulta una planta muy recomendable; las drácenas requieren pocos cuidados, pero siempre se verán espectaculares.
22/06/2007
Hipoestes
De aspecto frágil y delicado, Hypoestes Sanguinolenta, da un toque de armonía y paz a tu hogar. Originaria de Sudáfrica y Madagascar, 'la hoja de sangre' ofrece un atractivo color en su follaje. Es un pequeño arbusto perenne capaz de dar un agradable colorido al interior de tu hogar, gracias a su conjunto de hojas verde oscuro salpicado de rosa carmín.
Pertenece a la familia de las acantáceas, es tipo mata e incluso rastrera. Cultivadas por la belleza de sus hojas, se utiliza como planta de interior por su contraste de colores. Con el paso del tiempo va adquiriendo un color degradado y pierde su inicial tonalidad brillante; esto se puede remediar con podas sistemáticas, aunque se recomienda tratarla como si fuera anual y sustituirla cuando deje de ser joven.
No es común la presencia de flores, pero durante el verano es posible que algunos lleguen a sorprender con su floración agrupada en espigas terminales. No obstante, no está de más quitarlas para no restarle fuerza a su crecimiento.
¿Cómo cultivarla?
Sus sencillos cuidados permiten que 'la hoja de sangre' se pueda plantar en una maceta con tierra, arena y turba, siempre con muy buen drenaje. En climas suaves se puede plantar en el exterior en un ambiente continuamente húmedo. Se desarrolla con una temperatura media entre 15 ºC y 25 ºC, aunque soporta hasta los 10 ºC. Es aconsejable cambiarla de macetero cada dos años.
26/06/2007
Cuidados para la Hipoestes
Si la maceta se encuentra en interiores, se aconseja situarla en una zona que cuente con la iluminación adecuada sin estar a la exposición directa del sol, ya que provocaría que sus hojas se sequen.
Esta planta requiere de mucha luz ya que los tonos rosados y rojos de las hojas se intensifican en proporción directa con la cantidad de luz recibida. Si es escasa, la hoja pierde colorido y cambia al verde. También si notas que las hojas se tornan secas es porque quizá está en un sitio con demasiado calor, por lo que necesitarás colocarla en un lugar húmedo. Recuerda que con los rayos directos del sol, las hojas se quemarán. Para evitarlo, pulveriza 1 ó 2 veces al día con objeto de mantener la humedad necesaria.
Hay que tener en cuenta que un exceso de riego ocasionará que las hojas se vuelvan amarillas y se caigan. Otro aspecto importante es protegerla de las corrientes de aire seco, ya que podría sufrir sequedad.
En primavera y verano sugerimos que deben situarse en una localización un poco más húmeda, por lo que necesita riegos regulares, tres veces por semana y en invierno uno por semana, pero sin excesos. No está de más recurrir a macetas para el desarrollo del hipoestes, ya que nos facilitará los traslados de la planta, ya sea por excesos de calor en verano o por tiempo gélido en invierno.
Para un mejor cuidado es recomendable despuntar sus extremos, ya que así crecerá más frondosa. También es conveniente cortar los tallos cuando se vuelvan muy delgados, por lo que las podas frecuentes evitarán que la planta pierda su lindo aspecto y seguirá ofreciendo a tu hogar ese toque de alegría. Los esquejes resultantes pueden usarse para su multiplicación. Se pueden plantar en primavera y arraigan con facilidad. Asimismo, las semillas se convierten en otro método posible para asegurar la reproducción.
Respecto a las plagas y enfermedades, suelen ser atacadas por arañas rojas o cochinilla. Para combatirlas aumenta el riego y rocía con una solución de jabón y alcohol o anticochinillas.
28/06/2007
Abonos naturales
Aunque los fertilizantes artificiales son los más utilizados por su bajo coste y comodidad, aportan muchos menos beneficios al suelo que los naturales, debido a su alto componente químico. El más común de los abonos naturales es el compost, derivado de excrementos de animales o residuos putrefactos. Para el huerto, es esencial añadir una buena cantidad de nutrientes al terreno, sobre todo, minerales.
Tradicionalmente los campesinos utilizaban el estiércol en vez de los desechos vegetales. Actualmente lo más común es mezclarlos: por cada tres fracciones de vegetal, una de animal. Otra opción es valerse de plantas, que esparcidas por el suelo se pudren y son una excelente fuente de alimento para la superficie.
¿Cómo lo elaboro?
Es muy sencillo de conseguir, basta con recurrir a restos que encontremos (hojas o frutos caídos, comida, basura orgánica...) y apilarlos agregándoles serrín para que empape la humedad y contrarreste el mal olor.
Es aconsejable removerlos a menudo para que se ventilen y la descomposición sea más rápida, ya que suele prolongarse un mes. Contamos con diferentes métodos de aceleración, por ejemplo, incorporar nitrógeno. La mezcla resultante la pasamos por una criba y así obtenemos el abono. Los restos que queden los dejaremos corromperse durante más tiempo.









